Ten cuidado con lo que pides

Es tan fácil desear cosas, cuando estamos atravesando situaciones difíciles, dolorosas, pedimos al Altísimo cosas, personas o situaciones ideales.  Y Dios desde lejos nos dice !cuidado con lo que pides!

Cuando hay problemas diarios de pareja, nos sentimos solas, defraudadas, muy tristes, y aparecen los pensamientos ideales, ay si tuviéramos un amigo con quien conversar, ay si tuviéramos con quien poder desahogarnos, ay si tuviéramos alguien con quien poder salir, son tantos y tantos los momentos tristes de pedido incesante, que Dios por fin obra, y aparece.

A mi me paso, de repente  apareció aquel amigo, aquel personaje que poco a poco se va volviendo importante, y no sabía qué hacer, porque aquel ideal tomó forma y esa forma me inquietó, responde a un pedido pero no estaba preparada y todo se volvió confuso pero gustó.

Por eso es importante que cuando se pida algo al Cielo estar seguras el por qué y para qué lo necesitamos, porque cuando lo tenemos ya no hay marcha atrás. Serán pocas las veces que podemos echarnos para atrás.  Al comienzo será una ilusión que causa felicidad, un aire nuevo renovado, alguien que traerá luz a nuestras vidas, alguien que nos hará sonrojar, que nos elevará con esos piropos que hace mucho dejamos de escuchar de nuestra pareja, esa nueva ilusión,  esa nueva voz, esa sensación en el estómago que nos recuerda los síntomas del enamoramiento, mariposas en el estómago… todo eso muy bonito al comienzo pero pasado el embobamiento empieza a salir a flote el remordimiento.  

Poco a poco las llamadas diarias se tornan en  costumbre, una salida gratificante en medio del caos y las peleas, hay de por medio distancia, algo que quisiera mantenerlo así, porque es mejor, aún no quiero pasar al plano físico, es un temor de no poder echar reversa una vez cruce esa delgada línea de la traición. ¿Por qué no considero aún que hay falla?  Porque son simples llamadas,  conversaciones agradables que me sacan del tedio, de la rutina, que inyectan un poco de  optimismo en medio del caos.   

Pueden ser solas llamadas, nada de contacto físico pero la conciencia aparece como un gran juez y la verdad es que el peso de la culpa es muy fuerte… Me siento tan culpable de algo que ni siquiera ha sucedido.  Así somos las mujeres o como dice mi esposo *brujeres*. Que nadie nos entiende, pedimos tantas cosas que cuando llegan no lo podemos manejar, ¿te ha pasado?  ¿que me aconsejas?

Anónimo

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1 Response
  • María Carolina Hurtado
    abril 25, 2017

    Un gran saludo, las conversaciones que tengamos son las que generan todo lo que podemos sentir, recomendación, no buscar afuera nada que es importante que lo creemos adentro, si quieres amor, ámate; si quieres disfrutar la vida, disfruta tu compañía; si quieres disfrutar con los demás, que no sea por huir de ti, si para compartir todo lo maravilloso que tienes. No es necesario analizar, analizar el porqué, porqué de todo? si enfocar en lo que te quieres enfocar y eso se da.!! Disfruta de tu existencia y todo lo que tienes!!

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